Tipos de platos de ducha

Tipos de platos de ducha

En el primer post sobre el cambio de bañera por plato de ducha vimos de una manera general en qué consistía esta reforma. Ahora vamos a estudiar de manera más detenida qué tipos de platos de ducha existen y cuales son sus principales características para que podáis elegir con criterios.

Platos de acero esmaltados: fabricados como las bañeras de toda la vida.

A favor: Son duros y resistentes frente a los esfuerzos a los que un plato de ducha suele estar expuesto.

En contra: los impactos son su pulto débil. La caída de un objeto (especialmente si éste es metálico) provocará un desconchón en la capa de pintura que recubre el acero, dejándolo desprotegido frente a irrevertibles procesos de oxidación. Por ultimo, y no por ello menos importante, estos platos de ducha son bastante resbaladizos.
Además, este tipo de platos está en desuso y no encontraremos muchos modelos en los catálogos de fabricantes.

Platos porcelánicos: estos platos son los que se encuentran en la mayoría de hogares. Suelen tener una altura minima de 6 cms en dimensiones pequeñas, pero alcanzaremos los 12 cms de altura en platos rectangulares de grandes dimensiones (aprox. 120X80). Su principal ventaja es que estamos ante un plato duro, resistente a los arañazos y además son muy económicos. Sus desventajas básicamente son: a partir de 1.20 mts nos costará mucho más dinero y esfuerzo conseguir un plato de porcelana. Además son resbaladizos y presentan un tacto frío.

Platos de acrílicos o fibra de vidrio: por sus atractivos precios, pesos manejables, poca altura y gran cantidad de modelos y dimensiones existentes, los platos de fibra de vidrio se están convirtiendo en una de las opciones preferidas de la mayoría de los usuarios. Además poseen una resistencia muy buena frente a impactos (el gran punto débil de los anteriores modelos) y su tacto es mas cálido y su superficie menos resbaladiza. Sin embargo, este tipo de platos tienen una gran desventaja, importantísima, y es que el material con el que se construyen lo convierten en el plato mas deformable de todos. A efectos prácticos, esto se convierte con el paso del tiempo en platos de ducha que se acaban separando de la pared o de su base (provocando una sensación muy grande de fragilidad al pisarlo) . El secreto para no tener problemas reside en realizar una buena colocación del plato. Ademàs, se rayan con facilidad.

Plato de resina: en nuestra opinión, nos encontramos ante el plato de ducha perfecto. Posee lo mejor de cada uno de los otros tipos: la dureza y el peso de los porcelánicos, la versatilidad, el tacto y una superficie poco resbaladiza como los acrilicos. Son los más delgados (incluso algunos nos permiten colocarlos al mismo nivel que el suelo) Además, ciertos fabricantes nos los hacen a medida (adaptándose a pilares y grandes superficies). El principal problema es que son muy caros respecto a sus competidores, tanto el plato de ducha, como su colocación (especialmente si lo queremos  a nivel del suelo).

Por ultimo, se pueden hacer platos de ducha de obra: con mármol, gresite o el mismo material que el suelo del baño. Aquí, más que el material, el éxito depende de la mano de obra de quien haga la obra, ya que hay que prestar especial atención a la impermeabilización de este tipo de obras. Sobre estos, escribiremos más detenidamente en próximos artículos.

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